LUIS ALBERTO SANCHEZ HOMBRE POLIFACETICO

Luis Jaime Cisneros


LA ACADEMIA PERUANA DE LA LENGUA Y LA ACADEMIA NACIONAL DE LA HISTORIA pasan obligada lista de presencia en este homenaje a quien fue miembro ilustre de nuestras corporaciones.
Cosas curiosas tiene la vida. El maestro Sanchez estarla cumpliendo en pocas horas sus cien años de vida. No esta ya entre nosotros, pero nos reunimos en este hemiciclo con manifiesto entusiasmo para celebrar orgullosamente que entre nosotros esta vivo y presente, porque en el Peru de estos ultimos tiempos quienes mas vivos estan son precisamente nuestros muertos. Ilustre desde un vasto horizonte, Luis Alberto Sanchez ejercio constante magisterio, singular, y por esto nos reunimos ahora sus amigos, sus colegas y discipulos de ayer y de siempre y dejamos constancia de nuestra continua adhesion intelectual y de nuestra permanente gratitud.

Ochenta años de intensa y consistente actividad intelectual confirman que el prestigio de Sanchez viene de antiguo y justifican que la mayoria de nosotros hayamos abrevado en libros y articulos generados por su pluma y nos hayamos sentido atraidos por su conversacion generosa y amena, tocada muchas veces de imprudencia y de humor. Al dar testimonio de la vida y de la obra de Sanchez, la palabra se ve revestida de muy ricos matices que miran a la historia de Sanchez, y por eso mismo a la historia de nuestras instituciones mas prestigiosas, y miran tambien a la vida politica del pais. Nos roza la piel pensar en cuantas ideas hemos coincidido con Luis Alberto y con cuantas hemos discrepado. Son años en que el pais y el mundo vivieron cercados por esas abstracciones de los nacionalismos y las ideologías. Corresponden a epocas y acontecimientos en que hemos sido protagonistas o testigos involuntarios. A situaciones en que hemos actuado o sufrido -juntos o enfrentados-, conscientes siempre los unos y los otros de que debiamos poner en la contienda lo mejor de nuestros entusiasmos y lo mas genuino de nuestra fe. Nunca nego su parte Luis Alberto. Mucha agua ha corrido bajo el puente mientras tanto. El Peru de hoy no es el de sus años mozos. "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos". Todo cambio que pudieramos evocar como singular acontecimiento del siglo denunciara un correlato en el ciclo vital de Sanchez y nos permitira comprobar, asi, cuan incesantemente vinculado estuvo con nosotros, con el pais, con el concreto mundo americano. El periodo es instructivo y elocuente. Sanchez, escritor. Sanchez, escrutador de textos coloniales. Sanchez, revelandonos el genio de Martin Adan. Sanchez, urgido por escribir la historia de America. Sanchez, premioso arquitecto de la historia de nuestra literatura. Sanchez, llamando la atencion sobre el poeta Rocca de Vergallo y sobre el teatro de Segura.
Sanchez, biografo y lector de Inca Garcilaso y de Ricardo Palma. Sanchez, traductor premioso en el destierro chileno. Sanchez, conferencista por tierras y universidades de America. Sanchez, profesor universitario. Sanchez, autorizado critico en asuntos de historia literaria hispanoamericana. Sanchez, enamorado biografo de este pais adolescente. Sanchez, politico en las plazas y en el parlamento, presidiendo el Senado de la Republica. Sanchez, analista incansable de nuestra vida cultural. Sanchez, periodista impenitente. Sanchez, por fin, tres veces rector de San Marcos, luciendo la misma sobria medalla que ahi en el catafalco ratificaba, aquel desgraciado dia, cual habla sido en verdad su esencial y mas hermoso quehacer. Si, tenemos que rendirnos a la evidencia: los trabajos y los dias de Luis Alberto Sanchez se confunden necesariamente con los trabajos y los dias dc la peruanidad. Historia abrumada de escollos y de aciertos. El Peru fue para el muchas veces el solar apacible y fue, en otras agrias ocasiones, apenas tierra prometida y distante. Pero fue en el destierro cuando Sanchez mostro su ardoroso perfil y se nos ofrecio mas inmerso en nuestra vida cultural, probandonos que el Peru era en el una ardorosa pasion absorbida en la sangre. Un inventario diacronico nos va revelando que el Peru fue sometido varias veces a duras pruebas de uniforme, pero siempre alcanzamos a vislumbrar la aurora tras la borrasca. Sanchez fue siempre, en tales circunstancias, protagonista o testigo ejemplar: su vida y su obra se hallaron en todo momento raigalmente unidas a los anhelos o a los desvelos de la republica. Una comun esperanza de porvenir lo mantuvo (y nos mantuvo a los peruanos) viendo como se reflejaban las estrellas en el mar. Tuvimos explicables discrepancias politicas. Pero a medida que los profanos se ufanaban señalando esos accidentales desacuerdos y festejaban lo que de Sanchez parecia distanciarnos, las cosas esenciales por las que antiguos peruanos nos habian enseñado a comprometer vida y honor nos devolvian la certidumbre de todo cuanto tenia felizmente que reunirnos en el patio comun. Como nos convocan ahora a quien este recinto, poblado de su voz, donde confunde su melodico trajin con las siempre preclaras de Jose Gailvez, Raul Porras y Victor Raul Haya, de la Torre.
En los inicios del siglo XX aparecio en Barcelona un libro que convoco a afanosa lectura a los americanos: El que vendra. Se reunian ahi reflexiones sobre la vida politica uruguaya y sobre la vida cultural americana y europea. Y siendo como era su autor hombre destacado del Partido Colorado (entonces en el poder), mostraba sus desacuerdos y su independencia criticando acerbamente actitudes y opiniones de sus propios correligionarios. El libro ofrecia un envidiable e ilustrativo, retrato de la democracia que imperaba en el Uruguay. Asi como Rodo fue en su momento, hombre representativo de la politica y la cultura hispanoamericana, Luis Alberto ha sido quien, con singular perseverancia, contribuyo en el siglo XX a afirmar entre nosotros una arraigada conciencia de nuestra americanidad. America Latina significo para e1 una afirmacion de fe, al mismo tiempo que una rotunda voluntad de originalidad e independencia.
Varias veces postulo Sanchez esa identidad: desde cuando escribio su Viday pasion de la cultura en America hasta cuando, cincuenta años atras, arriesgo la pregunta decisiva: ¿EXISTE AMERICA LATINA? ¡Claro que existe! ¡Claro que existe, Luis Alberto! Y en aras de esa ansiada unidad hemos terminado aclarando nuestras cuestiones limitrofes y mostramos nuestra solidaria preocupacion por cuanto ocurre en algunas zonas de nuestro continente. America es hoy una realidad que ha alcanzado clara conciencia de su comun destino. Nuestros pueblos han ido perfeccionando aquellos esfuerzos que Sanchez propiciaba en una antigua exhortacion, cuando escribia palabras que conviene ahora recordar:

"Forjaremos y dignificaremos nuestro papel solo en la medida en que sepamos erguirnos sobre tanto prejuicio que nos subyuga todavia, y en la medida en que [...] demos paso a las responsabilidades humanas por encima de arrogancias y mezquindades propias de sociedades sin esperanza, entregadas a la disputa del pasado por falta de capacidad, de fuerza y de valor para encarar el apremiante futuro."

El libro que hoy se devuelve a la circulacion es otro testimonio de como preocupo a Sanchez cuanto concernia a la historia cultural. Nuestra historia literaria le debe articulos que fueron acicate promisorio para nuestros criticos. Muchos temas, sobre cuyo, enfoque hoy podemos ciertamente discrepar, fueron inaugurados por el en la discusion erudita. Sus trabajos ayudaron a perfeccionar nuestro conocimiento de las obras y de los hombres. La suya fue voz que abrio constantemente trochas para que otros arriesgasen el camino y mejoraran el itinerario. Militante firme de la cultura, Sanchez supo servirla desde su atalaya en varias direcciones ejemplares: la tribuna periodistica, la curul parlamentaria, la catedra de la universidad, el libro o el destierro.
Hombre polifacetico Luis Alberto Sanchez. La realidad y el destino de la polis estuvieron siempre en la mira de sus preferencias eruditas. El pasado fue el nudo central de su inquietud patriotica, porque lo sabia raiz del presente y el antecedente indispensable para intuir la marcha hacia lo porvenir. Frecuentador impenitente de utopias, curioso peregrino de cielos y de infiernos, los valientes noventa y tres años vividos depararon a Sanchez la conviccion de que la libertad era el sendero propicio para que la cultura no fuera una esperanza remota de los desposeidos sino una compartida y hermosa realidad que consolida y explica la firmeza y la unidad de todos los peruanos. Podemos reconocerlo ahora que nos visita la madurez y hemos perdido el miedo a los fantasmas. "Generacion vetada" llamaron a la de Sanchez. Generacion iluminada por el triste sol del ocaso, pero para cuya hora crepuscular Sanchez fue algo asi como el preterido anuncio de la aurora. Nunca. se oscurecio -pese a carceles y destierros- el que hacer intelectual de los hombres de esa generacion. Todos ellos supieron hacer de la palabra y de la idea armas preclaras y contundentes para garantizar la tolerancia y asegurar el valor de la comprension. Ese anhelo de comprender al otro y de explicarse la realidad denuncia una pasion comunicativa de la que Sanchez nunca deserto, porque supo convertirlo y desplegarlo el en articulos, conferencias y discursos, para gozo de quienes resultabamos lectores empeñados en un mismo afan.
Todos estos recuerdos, en horas de su centenario, y en este viejo recinto donde nunca se apago el fervor por la democracia, entonan el espiritu y robustecen nuestra esperanza. Quienes conocimos a Luis Alberto y fuimos beneficiarios y testigos de su trabajo intelectual proclamarnos hoy nuestra fe en el porvenir del Peru.Y afirmamos, por encima de la euforia y la miseria de los unos y los otros, nuestra fe en la salud de la Republica y, especialmente, en la renovada salud de la universidad peruana.Y a nadie puede extrañar el uso de lenguaje semejante para honrar la memoria del antiguo rector san marquino, porque si algo caracterizo la labor intelectual de Luis Alberto Sanchez fue ciertamente su confianza extraordinaria en el porvenir de los estudios universitarios. El hombre peruano, el hombre de este pais adolescente y triste, constituyo la fecunda inquietud de toda la vida de Luis Alberto. Por todo ello, a cien años de su vida y a escasos años de aquel luto de nuestras letras, nos es facil y doloroso comprobar que ya no leemos esos puntuales comentarios periodisticos que registraban los acontecimientos en su "Cuaderno de bitacora". Ya no leemos a Sanchez en su semanal articulo de Caretas. No nos es facil comprobar la ausencia de su obligado dialogo politico. Y resulta desolador no recibir, frente a la solicitud del reportero periodistico, el eco de su respuesta singular, cargada de humor y de talento. El, que fue presencia real e imprescindible en toda cita con la verdad y la cultura. El, que no quito el cuerpo ahi donde hubiera que asumir una digna actitud civica frente al atropello o a la audacia. Ahora porfiamos por hallar la palabra adecuada que explique cabalmente lo que el ha significado y significa para quienes no hemos dejado de creer en el destino de las humanidades y en el prestigio de la inteligencia y del espiritu.
iQue duro resulta aceptar el silencio de Luis Alberto Sanchez en esta hora de desconcierto moral que vive la Republica! Pero cuanto reconforta comprobar que el Peru fue urgido pretexto y pasion amorosa durante su larga vida, asi como su mas valiosa preocupacion. Y con que orgullosa satisfaccion podemos afirmar, aca en la sala donde dio vivo testimonio de su patriotismo y su talento, que fue un peruano ilustre que merece nuestra gratitud por habernos asegurado el goce de la cultura y por habernos invitado a una sana preocupacion por la vigencia de la democracia en el Peru.


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