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TESTIMONIO
GENERACIONAL DE LUIS ALBERTO SANCHEZ
Hugo
Vallenas
FUE EN DICIEMBRE DF 1999 CUANDO EL INSTITUTO LUIS ALBERTO SANCHEZ, el
Instituto Victor Raul Haya de la Torre y el Instituto Cambio y Desarrollo
iniciaron las actividades en homenaje al Centenario de LAS presentando
en la vieja casona de San Marcos una nueva edicion de Los poetas de la
Revolucion , primer trabajo bibliografico del maestro, aparecido en 1919.
Hoy continuamos esta celebracion, presentando en la sala Raul Porras del
Congreso de la Republica la obra inmediatamente siguiente en su amplia
bibliografia, considerada perdida hasta hace pocos años, La literatura
peruana. Tesis universitaria de 1920.
Ademas del apoyo institucional ya mencionado, es necesario agradecer a
Luis Alva Castro, a Joselo Sanchez Dergan, a la profesora Marlene Polo,
al Dr. Alberto Valencia y a los jovenes del Taller de Estudios Sociales
"Antenor Orrego" por su apoyo entusiasta para hacer realidad
esta publicacion. A todos ellos debemos que esta edicion tenga la pulcritud
y el rigor que el maestro Sanchez se merece.
Esta Tesis universitaria de 1920, tesis de bachillerato de Letras, llena
un importante vacio en la obra de Luis Alberto. Ha sido usual suponer
que hasta la aparicion del primer tomo de La literatura peruana en 1928,
el joven ensayista solo habia publicado estudios parciales sobre el tema,
como Los poetas de la Colonia, de 19215 y Elogio de don Manuel Gonzalez
Prada, de 1922, su tesis de doctorado de Letras. Para los lectores habituales
de la obra de Sanchez y para todo estudioso de nuestra cultura sera una
grata sorpresa encontrar en las paginas de esta Tesis no solo la prosa
agil y colorida, mordaz y polemica de sus obras de madurez, sino la anticipacion
del planteamiento general interpretativo sobre la literatura peruana,
que fue la columna vertebral de toda su obra posterior.
Cuenta
Luis Alberto Sanchez en su Testimonio personal que esta tesis de bachiller
de Letras fue escrita al calor de la agitacion por la reforma universitaria
de 1919 y significo, de hecho, su contribucion intelectual al I Congreso
de la Federacion de Estudiantes del Peru, realizado en marzo de 1920 en
el Cuzco. La Presento a su examen de bachillerato en julio de ese año
y fue publicada por entregas en el diario La Prensa de Lima a comienzos
de agosto y en El Comercio del Cuzco a fines de ese mes. No pudo obtener
el doctorado hasta 1922, por el receso de la universidad. Puede percibirse
en este trabajo que estaba fresca su activa participacion en el movimiento
reformista iniciado en la facultad de Letras por esa destacada pleyade
estudiantil formada por Raul Porras, Jorge Guillermo Leguia, Ricardo Vegas
Garcia, Manuel Abastos, Abelardo Solis, Jorge Basadre, Jacobo Hurwitz
y Manuel Scoane, apoyados desde la Federacion de Estudiantes por Victor
Raul Haya de la Torre.
Esa generacion de jovenes reformistas aporto cuestionamientos politicos
y tambien conocimientos. Al mismo tiempo que ponian en practica la protesta
energica contra la anquilosada universidad de entonces, realizaban fecunda
obra intelectual, como fue el Conversatorio Universitario de setiembre
de 1919, que se propuso, por iniciativa de los propios estudiantes, sentar
las bases de una nueva interpretacion de la historia de la gesta emancipadora
peruana. Este Conversatorio, en el que Sanchez contribuyo con sus Poetas
de la Revolucion, motivo que se les designara como la "Generacion
del Centenario" de nuestra independencia, conmemoracion celebrada
en 1921 y 1924.
La critica literaria y artistica, como la universidad, estaban rezagadas
respecto a lo que entonces producian los talentos peruanos. El joven Luis
Alberto lo denuncia en su Tesis de 1920*: "Abraham Valdelomar, Federico
More y Augusto Aguirre Morales inician un ciclo quechuista", "Jose
Maria Valle Riestra y Daniel Alomia Robles se empeñan en la hermosisima
tarea de reconstruir la musica andina", "Gonzalez Gamarra, Sabogal,
Rivero, Cardenas, Castro, se dedican con amor a pintar escenas incaicas.
Incluso la crema y nata intelectual de la generacion anterior, como Javier
Prado, Jose de la Riva Aguero y Osma y Victor Andres Belaunde -dice el
joven Sanchez- "aboga fervorosamente por un arte y una ciencia hechos
a base de nacionalismo; pide amor a la tierra y a los muertos"; sin
embargo, "la universidad ha permanecido estacionaria, resulta que
ha quedado no solo a la zaga sino al margen del movimiento intelectual"
Primaba en esos años, antes de irrumpir con fuerza esta admirable
"generacion del Centenario", una subestimacion de las posibilidades
de una genuina literatura nacional. Imperaba con fuerza aquella idea del
joven Jose de la Riva Aguero, publicada en su tesis universitaria de 1905,
Caracter de la literatura del Peru independiente, donde considera inevitable
"reconocer nuestra subordinacion al ideal europeo o al angloamericano,
subordinacion forzosa y no solo preterita y presente, sino futura; por
consiguiente hay que reconocer que en la literatura de la America Latina,
sobre el clemento original, cubriendolo y como ahogandolo, se levantara
de continuo el elemento de la imitacion extranjera" (Riva Aguero,
Obras completas, tomo 1, P. 270). Esta tesis tenia como referencia al
distinguido educador y literato Agustin Whilar, segun un libro de 1888,
Eran ideas que el propio Riva Aguero habia matizado pero que se habian
impuesto con exceso, dando lugar a que en los estudios literarios predominase
un sentimiento imitador y extranjerista.
Contra el apego a los moldes hispanicos surge en 1916, en el segundo numero
de Colonida, la recordada revista de Valdelomar, la voz iconoclasta del
puneño Federico More. Pero es un rebelde alegato -escrito contra
Ventura Garcia Calderon- que aboga por el "cosmopolitismo",
entendiendo mal la obra de Manuel Gonzalez Prada (que tanto escribio contra
el nacionalismo estrecho de miras y contra el prohispanismo de rasgos
neocoloniales), propugnando, ademas, una absorcion irreflexiva de las
nuevas literaturas europeas, sobre todo la francesa y la italiana.
Contra estas poses a lo Verlaine o a lo D'annunzio ya se habia erguido
el joven, casi imberbe, Luis Alberto Sanchez en un articulo de 1918 "Comentario
sobre El caballero Carmelo y su autor Abraham Valdelomar" -articulo
felizmente rescatado en la recopilacion Valdelomar por el mismo, dirigida
por Ricardo Silva- Santisteban y editada por el Fondo Editorial del Congreso
de la Republica- donde señala lo etereo, de ese presunto "cosmopolitismo"
y se toma la libertad de aconsejar al ya consagrado escritor: "Creame,
Valdelomar, creanos a todos los que le leemos y le aplaudimos, creanos
que estudiando el terruño, que dejando de lado todas sus pseudooriginalidades
--que no son sino copia de las poses de D'annunzio, de Lorrain, de Valle
Inclan y hasta del pobre Vargas Vila-; creanos, buen Conde de Lemos, que
en el cuento nacional, que en la novela esta su porvenir y hasta su gloria"
(ibid., tomo 11, p. 351). Sanchez dirige sus dardos contra La ciudad de
los tisicos y los pocos afortunados cuentos chinos y yanquis de Valdelomar.
Esta clarinada por una genuina literatura nacional es ampliamente sustentada
por el joven Sanchez en su Tesis de 1920, poniendo muy en claro que no
se trata de imponer reglas a la libertad artistica, ya que la literatura
peruana e incluso la americana "buscara mas a menudo su inspiracion
en Ia historia continental". Tampoco quiere una literatura que se
ubique de espaldas al Progreso artistico mundial de las bellas letras.
Dice el joven Luis Alberto que defiende "no la imitacion a ultranza,
fiel y servil, sino, la adaptacion", que "por lo menos, supone
conciencia en quien la usa".
El joven Sanchez defiende ademas el indigenismo, la raiz tahuantinsuyana
de nuestra cultura, frente al criollismo, desaprobando que a este ultimo,
se le considere "literatura nacional". Pero tambien se expresa
adverso al folclorismo ramplon, costumbrista, y al criollismo vulgar.
Elogia, por ejemplo, el cuento de Valdelomar "El vuelo de los condores",
donde ve al "precursor del criollismo literario tal como debe ser,
sin humos de fogon ni tufos de aguardiente, mas nacional, mas nuestro,
mas sincero, mas artistico"
Esta busqueda pugnaz del joven Sanchez no es un corse tematico ni estilistico,
Para la literatura. Es un requerimiento espiritual, de inspiracion, de
motivacion, que haga del escritor un exponente consciente y responsable
de su medio, geografico e historico. Y asi lo vaticina: "Abandonando
figurines extranjeros y paraisos artificiales, hallaremos en nuestra tierra
y en nuestra propia sangre nuevos e intocados motivos de inspiracion";
afiade Luis Alberto: "En las tradiciones de la. humillada raza de
cobre y en la tradicion criolla esta nuestro porvenir literario",
ya que "ahondar esas tradiciones, acervo comun del continente, es
la mejor manera de formar un americanismo literario"; y concluye:
"eso es precisamente lo que le falta a los sudamericanos: comprender
que la sangre es espiritu"
Hoy, mal que nos pese, hemos vuelto a la critica literaria tradicional,
a la que se limita a contemplar el producto literario, como un hecho consumado,
y solo lo clasifica, lo etiqueta, muchas veces con dificultad o con inexactitud.
No hay rumbos ni propuestas y bien que nos hacen falta. Quizas las enseñanzas
del joven Sanchez y el ejemplo de integridad intelectual y de honda peruanidad
de su generacion sean hoy mas vigentes que nunca. Que la celebracion del
Centenario de LAS sea un motivo para reencontrarnos
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